El gol de Zarra: histórico, pero no decisivo

Telmo Zarra marcando el famoso gol a Inglaterra


Fue un gol histórico, pero no decisivo. Jamás un gol en la historia del fútbol español había gozado de tan amplia repercusión como el marcado por Telmo Zarraonaíndia ante la selección inglesa aquel domingo, 2 de julio de 1950. Solo son equiparables los de Marcelino Martínez Gil frente a la URSS, en la final de la Eurocopa de 1964 y el de Andrés Iniesta, en la final del mundial de 2010. Por razones completamente extradeportivas su tanto alcanzaría la categoría de mítico, aunque sin ese famoso gol España hubiese eliminado igualmente a Inglaterra.

Las razones de ese miticismo, acompañado de una nostalgia historicista, hay que buscarlas lejos de los campos de juego. En ese momento España se hallaba en un contexto de total aislamiento internacional, ya que hacía apenas un lustro que la recién nacida Organización de Naciones Unidas (ONU) había solicitado a sus estados miembros que rompiesen relaciones diplomáticas con España. A ello se añadía una total falta de crédito del Estado español en el panorama internacional de la Posguerra mundial. Se buscó un reconocimiento que no llegaba a través del deporte del balón, que tantos réditos ha dado a distintos regímenes políticos.

El gol sería ampliamente divulgado y difundido a través de las constantes proyecciones que hacía el servicio de cinematografía franquista, conocido como el NO-DO. Se invocaba en la figura del futbolista Telmo Zarra una especie de héroe moderno, similar a lo que en tiempos pretéritos habían significado otros como el Cid, aunque estuviese muy lejos de ser una u otra cosa.

Empate

Cualquier resultado que no fuese una derrota le hubiese servido a la selección española de fútbol. Con un simple empate se hubiese clasificado para la ronda final, ya que se habían ganado los dos primeros partidos ante Estados Unidos y Chile. Mientras, los británicos habían hecho el mayor ridículo de su historia en su debut mundialista, tras ser derrotados por los americanos. Aún, en caso de derrota, España conservaba opciones de clasificarse para la ronda final. Por aquel entonces, la FIFA no contemplaba otros factores que se tienen en cuenta hoy en día, tales como la diferencia de goles o el resultado entre los dos contendientes que queden empatados a puntos, sistema que no se adoptaría hasta el Mundial de Chile, en 1962.

Si España hubiese perdido ante Inglaterra se hubiese jugado un partido de desempate contra esta misma selección 48 horas más tarde. La FIFA había habilitado unas fechas a tal efecto, pero no fue necesario. Además, en el otro partido, los chilenos derrotaron a los americanos, impidiendo así que, en caso de victoria británica, se produjese un triple empate, aspecto este que habría que preguntar al organismo mundial de fútbol como lo hubiese solventado, aunque nunca tuvo que hacer frente a esa circunstancia en la época en la que no se tenían en cuenta ni la diferencia de goles ni tampoco los resultados de los enfrentamientos directos.

El gol crearía un clima de euforia en la España de la época, pero que tan solo unos días más tarde se vendría a bajo. El gol representó un impulso que se explotó ya concluido el Campeonato Mundial de fútbol de Brasil. Sin embargo, la selección sería duramente fustigada por la prensa española de la época cuando sucumbió de forma estrepitosa ante Brasil por un más que contundente 6-1. Ni que decir tiene que tampoco faltaron las duras críticas en el partido contra Suecia, que venció a España por 3-1. En las jornadas posteriores al regreso de la selección nadie se acordó ya del gol de Zarra, aunque su significación sería llevada hasta el delirio meses más tarde.

Pérfida Albión

A raíz de las declaraciones del vicepresidente de la Federación Española de fútbol, el empresario teatral madrileño Francisco Muñoz Lusarreta, en las que decía que «se había ganado a la Pérfida Albión», se suscitaría un incidente diplomático con el Reino Unido. El dirigente deportivo español sería fulminado de su cargo ipso facto. Sin embargo, durante mucho tiempo se le atribuyó la acuñación de dicha expresión al célebre periodista radiofónico Matías Prats, quien siempre negó que llegase a referirse en esos términos a los británicos.

Quizás la victoria ante ese enemigo un tanto imaginario en la mente de muchos españoles como es Inglaterra, contribuyó a engrandecer y elevar a la categoría de mito un gol que, aunque valioso, no era tan necesario. A ello se añadía que España había derrotado por primera vez en su historia a los inventores del fútbol, si bien es cierto que los británicos, con la excepción hecha del Mundial 1966 celebrado en su territorio, nunca consiguieron grandes logros en las competiciones internacionales de selecciones. Esa era su primera presencia en una Copa del Mundo que terminó con más pena que gloria. También tal vez pesase en el ánimo de los aficionados al fútbol y de mucha gente en general el recuerdo de la mayor derrota sufrida por España en un campo de juego en el año 1931. En aquel entonces, la selección inglesa le endosó un contundente 7-1 al equipo hispano.

Si se bucea en las hemerotecas o incluso en Internet, nos daremos cuenta de que la selección española ha hecho otros tantos con mayor importancia que el de Zarra, que han quedado relegados al olvido. Así, son muy pocos ya los que recuerdan el gol de Maceda a Alemania en el último minuto del partido en la Eurocopa de 1984 celebrada en Francia. Aquel gol supuso la clasificación de España para la semifinal de la competición, un reto que no se alcanzaba desde 1964. Posteriormente, España alcanzaría la final tras eliminar en la tanda de penaltis a Dinamarca. Otro gol de cierta relevancia, que también ha quedado en el olvido, fue el obtenido por Marcos Alonso en septiembre de 1985 ante Islandia, quizás por la categoría del rival. Este tanto supuso la clasificación de España para el Mundial de México que se celebraría el año siguiente. Lo mismo ocurrió en octubre de 1993 con el gol anotado por Fernando Hierro ante Dinamarca en el último partido de la fase de clasificación para el Mundial de 1994. A España solo le valía la victoria. Una derrota o un empate la hubiesen dejado fuera del Mundial.

La historia a veces es la que nos cuentan y no la verdaderamente real. Con el gol de Zarra se buscó algo más que un triunfo deportivo, aunque hubiese servido el empate. Se buscaba recuperar una cierta autoestima de un país que en aquel entonces se encontraba muy dañada. O tal vez con ello se pretendía que muchos españoles se olvidasen del duro trasiego que representaba en su vida cotidiana una interminable y fatídica Posguerra que se estaba largando demasiado.

Anuncios

Deja un comentario