El asesinato del naviero Joaquín Menéndez Ponte

El naviero asesinado era presidente de la Compañía Ponte-Naya

A nadie se le escapa que la droga ha causado muchos estragos en nuestra sociedad. Es algo más que obvio. En la década de los años ochenta fueron muchos los jóvenes atrapados por la heroína, que hizo un daño más que espantoso, además de ser una fuente inagotable del contagio de enfermedades, entre ellas el SIDA, que también dejaría su apestosa pisada en muchos de aquellos mozos que fueron sus víctimas. El narcotráfico movía una ingente cantidad de dinero que procedía casi todo de la delincuencia. A aquellos que caían en las redes de la droga no les quedaba otro remedio que sumergirse en el inframundo de los bajos fondos y la delincuencia para poder costearse un hábito que de otra forma les hubiese resultado imposible hacerle frente.

Al estar muy estrechamente relacionado con el mundo del delito, el mundo de las drogas sería también la causa de un gran número de crímenes y robos en todo el país. Además, los actos delictivos cometidos por aquellos muchachos cuando se encontraban con el «mono» podían ser verdaderamente crueles y execrables hasta el extremo. De hecho, en Madrid se viviría la famosa matanza de la calle Sáinz de Baranda, en la que dos jóvenes, en pleno estado de ansiedad, acabarían con la vida de un matrimonio estadounidense y su criada de una forma verdaderamente truculenta y que consternaría a la capital de España en los últimos de un gélido mes de enero del año 1988.

Una de las víctimas de ese estado de desesperación de unos drogodependientes lo sería, de forma colateral y hasta se puede decir que un tanto casual, el conocido naviero gallego Joaquín Menéndez Ponte, de 59 años, quien sería asesinado de dos certeras puñaladas en la madrileña calle de Balbina Valverde, en la colonia de El Viso, considerada como la zona más rica de España, en la jornada del primero de junio de 1988.

En defensa de su cuñado

El conocido empresario gallego, que se encontraba en Madrid de forma ocasional, había salido en defensa de su cuñado Álvaro Cruzat en torno a la una y veinte de la madrugada, al ser abordado por dos jóvenes que pretendían robarle el coche, además de apoderarse de diversos objetos de valor, entre ellos algunas joyas, que portaba la esposa de su hermano político, Virginia Zubiría. En la refriega, después de haber logrado su objetivo, los ladrones no dudaron en emplear un arma blanca con la que darían muerte al presidente de la conocida naviera gallega Ponte Naya. El coche lo sustrajeron con la esposa de Álvaro en su interior, aunque la arrojarían del mismo un centenar de metros más adelante. La mujer solo sufriría algunas contusiones leves. Los dos cuñados habían ido a cenar juntos esa noche y regresaban al domicilio de Álvaro Cruzat.

Una vecina se sintió alarmada por los gritos que profería la mujer que había sido víctima del asalto, así como por el impacto que les había ocasionado el charco de sangre en el que había quedado el naviero gallego. Inmediatamente, puso el caso en conocimiento de la policía, así como de los servicios asistenciales con el fin de socorrer al empresario herido de gravedad. Fue trasladado al centro hospitalario madrileño Gregorio Marañón en el que ingresaría ya cadáver.

Según declaraciones de los testigos, el suceso se produjo de una forma muy rápida, sin que les diese tiempo a reaccionar, ya que dos hombres jóvenes se abalanzaron sobre ellos sin que pudiesen hacer nada. Joaquín Menéndez ya se encontraba a la altura del portal para dirigirse a la casa de su hija, en la que se encontraba hospedado durante su estancia en Madrid.

Su cuerpo sería trasladado hasta el Insituto Anatómico Forense de la capital de España donde se le practicaría la autopsia. Posteriormente, recibiría sepultura en la ciudad herculina en los primeros días del mes de junio de 1988. Su fallecimiento provocaría la lógica consternación en la Galicia de la época, al ser muy conocido el empresario en diferentes ámbitos gallegos, de forma especial en el marítimo y el naviero.

Joaquín Menéndez Ponte, que estaba casado y tenía cuatro hijos, era el padre de la conocida escritora gallega en lengua castellana María Menéndez-Ponte Cruzat. Además era cuñado del duque de Feria. Economista de profesión, había sido consejero del Banco del Noroeste, entidad que había pertenecido al grupo RUMASA; presidente de la Compañía Marítima Ponte Naya, consejero de la Naviera Astur-Galaica, S.A.; presidente de Promociones Pecuarias, S.A. y consejero de Air Spain.

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