La ejecución de la maestra de Miño María Vázquez

Los primeros tiempos de la Guerra Civil llevaron a Galicia a su desgobierno más absoluto. Solamente se sabía que el territorio estaba bajo el mandato de los sublevados, aunque se desconociese prácticamente quienes eran las nuevas autoridades. La resistencia no duró más allá de la última semana de aquel trágico y sanguinario mes de julio en el que comenzó la gran tragedia. Las personas que habían formado parte de partidos u organizaciones afines a la República parecían tener la suerte ya echada de antemano. Al terror que habían impuesto distintos grupos paramilitares, principalmente los pistoleros azules, se sumaba la dejadez de la que estaban haciendo gala las nuevas autoridades. Una desidia total que, en muchos casos, se cebaría con personas de escasa relevancia política que habían quedado atrapadas en la mortal ratonera que suponía el hecho de no haber huido a tiempo para un lugar seguro.

Una persona que fue una presa fácil para aquellas bandas ansiosas de terror y sangre fue la maestra titular de Miño, María Vázquez Suárez, quien había nacido en el año 1895 en la localidad lucense de Sober. Esta mujer hacía su vida tranquilamente, pensando que nadie le haría daño alguno, cuando en los primeros días de aquel conflicto, y en los que en Galicia la situación estaba plenamente dominada, sería detenida por alguna milicia y la guardia civil, siendo acusada de promover la escuela laica y el amor libre. Una acusación, por otra parte, que no deja de ser baldía y paradójica.

A consecuencia de la denuncia y posterior acusación, la maestra daría con sus huesos en la cárcel de Pontedeume, a la que sería trasladada tras ser detenida en A Coruña. Allí, en las lúgubres instalaciones carcelarias a las que eran destinados los presos políticos, viviría sus últimos días en medio de vejaciones, humillaciones e insultos por su condición de mujer y maestra defensora de la igualdad.

Fusilada en la playa de Miño

Como solía ser habitual con muchos presos, ni siquiera eran llevados delante de un juez ante el que poder defenderse de los cargos que presuntamente le acusaban. Un buen día, en la madrugada de un suponemos caluroso 19 de agosto de 1936, fue conducida hasta el arenal de Miño, en el mismo pueblo en el que había instruido a nuevas generaciones de mujeres, donde unos pistoleros enfundados en sus respectivas casacas azules le darían muerte de varios disparos, dejando para siempre regada de sangre la esplendorosa playa de la Costa Nácar de Galicia. Con ella nos dejaba algo más que una simple maestra de escuela. Se iba para siempre una luchadora e innovadora educativa de hace ya casi un siglo, en 1921, cuando inició su andadura profesional en unas viejas y reducidas aulas en las que impartió sus primeras clases.

La figura de María Vázquez Suárez es recordada, además de su afiliación política al PSOE, por ser la primera mujer que habló en público en la villa costera coruñesa de Miño. Además de su actividad política, destacó también por su carácter emprendedor y asociativo, ya que sería un miembro destacado de FETE-UGT durante la IIª República española, de la que llegaría a ser vicetesorera.

La maestra, que impartía sus clases en una reducida estancia de la vieja casa consistorial de Miño, pasaría a la historia por ser una firme defensora de la escuela laica, además de los derechos de la mujer propiamente dichos, además de innovadores métodos educativos en los que sus alumnos desempeñaban una primordial función. En años posteriores a su muerte regresaría la vieja escuela, harto llena de viejos maestros incapaces, muchos de ellos carentes de una titulación y cualificación homologada, perpetuándose un ancestral sistema de obediencia ciega al profesor, a lo que se unían las rígidas directrices de una educación firmemente condicionada por la anquilosada moral católica.

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